Una noche, mientras caminaba hacia a mi casa de José Marmol, lo conocí, era el repartidor de pizzas de la cuadra, nos habíamos visto una que otra vez en la pizzería de la esquina. Ese día él se detuvo, y me preguntó si quería un pedazo de pizza, lo dije que no, que estaba bien. Insistió para que la aceptara, me contó que quería ser pizzero, y que esta la había preparado él. "Pruébala y dime qué tal" dijo, yo la probé, y me gustó.
Todos los días, más o menos a la misma hora pasaba por casa y me traía un pedazo de pizza con otras combinaciones, nos quedábamos un rato hablando sobre las pizzas, sobre la cocina, le decía que me diera recetas, el me comentaba algunos trucos de la preparación. Y así pasaron unos días.
De repente no volvió más, el primer día casi ni cuenta me di, pero después del segundo, empecé a extrañarlo. Creo que se aburrió de sólo hablar de comida, además, yo estaba engordando.
#GorditaMental
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